"" La aritmética y Luis Súarez, Iniesta, Busquets ~ El Chut <br> Expertos deportivos

"Que quien se calla cuanto me callé
no se podrá morir sin decirlo todo.".

José Saramago.

03 febrero 2015

La aritmética y Luis Súarez, Iniesta, Busquets

--> Está usted aburrido, reconózcalo. De lo contrario, a santo de qué habría pinchado para leer este artículo. El fútbol llena nuestros pequeños vacíos, calma nuestros desasosiegos y mantiene ocupada la mente con banalidades cuando la mente corre el riesgo de torturarse con las preocupaciones del día a día. ¿Qué le sucede a Luis Suárez? A Luis Suárez no le sucede nada. Su rendimiento en el Barça, de hecho, es óptimo. Pero en esto del balompié siempre hay que hablar de alguien, y la víctima es a menudo el que no mete demasiados goles.

Un artículo de Sergio M. Gutiérrez.

Luis Suárez, delantero del F.C. Barcelona.

     La crónica futbolística es terreno abonado para el simplismo. Si el fútbol fuera una operación matemática, para el 99% de los aficionados se asimilaría a una suma o a una resta. Los cálculos algorítmicos, las proporciones, las ecuaciones de doble incógnita no existen, o pertenecen al terreno de lo mágico, de los espíritus del bosque y los conjuros contra las fuerzas malvadas que habitan la oscuridad.

     En fútbol, por definición, el orden de los factores siempre alterará el producto. Si Messi es capaz de hacer 70 goles por temporada, si Neymar y Luis Suárez pueden marcar 40 cada uno, ¿por qué no logran 150 entre los tres? Este absurdo criterio es el que se está aplicando con inconsciente severidad al delantero uruguayo. Es el mismo tipo de ceguera que acusa a Andrés Iniesta de improductivo por la simpleza estadística de que su casillero de goles y asistencias continúa a cero.
     Nos ha sometido la tiranía de los números ordinales, de las operaciones aritméticas básicas. Los gurús de las tablas de Excel han inoculado el virus de la mediocridad en el análisis social del juego, y ya no nos podemos escapar.
     El ojo del aficionado se está acostumbrando a mirar sólo lo evidente, lo que salta a la vista, y desdeña en sus juicios aquello que le exige una atención particular, un cálculo matemático algo más complejo. Si Busquets llega tarde a la pelota, se afirma con estulticia que el 5 del Barça ya no sirve, que está lento, que quién lo ha visto y quién lo ve. Se eliminan de la ecuación todos los elementos que la complican: los espacios ingentes a su alrededor, la posición no siempre idónea de sus compañeros, la misma evidencia de que Sergio Busquets jamás fue un velocista. Se borra con saña todo lo que molesta, se levanta el brazo, se señala con el dedo y se pronuncia la sentencia sumaria sin miedo a cometer una injusticia.

     Cómo es posible que Iniesta no haya dado aún un pase de gol. Dónde está su varita, qué fue de su magia. En un Barça estirado, que va y viene sin cesar, el manchego es el último pegamento de la cordura posicional y del sentido del ritmo colectivo. Si Iniesta no aparece en las malditas bases de datos, ¿por qué no dudamos antes del modo de elaborar las estadísticas que del fútbol de Andrés?

     No, no vamos a negar que Luis Suárez está algo desacertado en la definición. Los futbolistas también son esclavos de la tiranía de los números. Miren a Cristiano Ronaldo, tan obsesionado por igualar las cifras de Messi, como si la figura inconmensurable de Leo se pudiese resumir en un puñado de goles.
     No, no vamos a negarlo: Luis Suárez está algo ansioso por marcar. Pero cuánto fútbol genera a su alrededor, y cuán feliz hace a Messi. Liberen a Luis Suárez de la tiranía de los números sencillos. Liberen a todos los futbolistas.
        Descubran los complicados algoritmos que rigen el fútbol y el universo. Sean rigurosos, o renuncien a la aplicación de estadísticas burdas. Maldita sea.


Escribe para 'El Chut': Sergio M. Gutiérrez (@sergiomguti)

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